Mi trabajo pictórico está mediado por los parámetros estéticos de las tecnologías fotográficas actuales. Hoy en día, el acceso masivo e inmediato a múltiples herramientas fotográficas de alta calidad se yuxtapone al ojo de un usuario amateur. La masa social es así la principal productora de imágenes, y utiliza amplias plataformas públicas para su difusión: el resultado es la sobre-exposición/sobre-estetización de (prácticamente) todos los aspectos de la vida cotidiana. Estas series pictóricas reproducen el modus operandi de aquella mirada actual. La operación crítica se activa en el momento de la selección del modelo; en el traspaso visual de la superficie de la pantalla (televisiva, cinematográfica, digital, fotográfica) a la superficie de la tela. Por lo tanto, la pintura provoca un contrapunto de tensión, en cuanto retrotrae esta imagen actual -rápida, superficial y abundante por naturaleza- al lento espacio del trabajo manual tradicional, para sugerir nuevas lecturas sobre los diversos sistemas de valorización cultural de la imagen y sus respectivas funciones simbólicas.